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Registros akáshicos

Estimados amigos,


En esta ocasión les hablaré de algo que en lo personal es de suma importancia para mí y que muy pocos saben al respecto, lo que se conoce como Registros Akáshicos.


En esta vida, y en todas las vidas del pasado y dimensionales, absolutamente todo lo que hacemos, decimos, pensamos y sentimos, genera una vibración y una poderosa energía que se impregna en los objetos y en todo nuestro entorno. El medio ambiente funciona como un infinito disco duro que almacena el conocimiento de todos los seres vivos e inertes de este planeta. Se respalda tanto en lo intrascendente como lo trascendente. Tanto lo subjetivo, como lo objetivo. Esto ocurre desde que los componentes orgánicos e inorgánicos interactuaron a nivel consciente al formarse la vida con todo lo que representa su evolución.

La naturaleza creó los registros akáshicos para que el paso de los años resguarde el legado de cada ser viviente y pueda ser utilizado por toda la humanidad y humanidades de otros mundos y planetas. Con esto, el conocimiento toma su justo lugar y en vez de acumularse en palabras escritas en libros y computadoras, se acumulan en vibraciones y energía. No en conceptos sino en sensaciones.

Se podría decir que el ambiente es una increíble y gigantesca biblioteca de la humanidad y cualquier ser sensibilizado con ciertas características podría leer esos libros etéricos, mismos que pueden sobrevivir a la intolerancia dogmática de regímenes políticos, sociales y religiosos. Miles de conocimientos se quemaron por cuestiones de conquistas y de opresión. Aquí lo único que podría hacer que el registro akáshico desapareciera sería, precisamente la muerte de la capacidad de asombro y el dejar de soñar de los seres vivientes. Cada vez que deja uno de creer, un hada desaparece.

Cuando uno tiene una experiencia profunda en su infancia. Queda marcada para la formación personal y es de suma importancia pues los olores, los sabores. las sensaciones, forman un todo y aglutinan cierta información que será útil para el desarrollo evolutivo en el futuro. Esta es la parte que la gente menosprecia: “la experiencia del prójimo no es importante pues no es directamente una vivencia propia si yo no lo viví o lo experimenté, no me corresponde darle importancia”. Las personas sólo valoran sus propias experiencias y menosprecian las de los demás por creer que las vidas son separadas e individuales. De cierta manera es verdad ya que la tercera dimensión separa todo en límites e individualidades. Pero la cuarta dimensión con su visión periférica ve todo al mismo tiempo porque es comunal y es ahí donde radica el registro akáshico.

En la antigüedad y sobre todo en las comunidades prehispánicas, la tradición oral y la del registro akáshico pasaban de generación en generación, pues comprendían que lo pasado era vital para comprender el presente instantáneo e intuir el futuro. Ellos no vivían en el pasado, lo usaban que es muy distinto. Usaban la biblioteca de la experiencia como nosotros usamos los libros en una biblioteca para investigación. Los shamanes contaban los "instantes de silencio" a los jóvenes, para que comprendieran la totalidad de la vida. Esto en esta época es muy aburrido para muchos jóvenes ya que su capacidad de asombro se reduce a lo tecnológico y no a lo sensible y orgánico.

El registro akáshico es un USB cósmico y gente con sensibilidad, o con facultades psíquicas, son capaces de comprender la información y tomar las experiencias de otros como suyas y es ahí donde las personas en verdad comprenden un acontecimiento y se sensibilizan con la historia de otros compartiendo emociones y vivencias que enriquecen la vida personal del vidente.

Cuando alguien trata de comunicarles experiencias y anécdotas, pocos serán los que las vivan también realmente. Muchos oirán simples anécdotas, pero otros guardarán el legado que se les está dando. Legado para transmitir sin transmitir conceptualmente a las futuras generaciones. La naturaleza nos dio este tipo de biblioteca cósmica precisamente para que se conserve el conocimiento por los siglos de los siglos, a pesar de extinciones de razas y planetas. El legado será leído por los seres que vayan permaneciendo de acuerdo con su evolución natural. Así todo acto por simple e intrascendente que pueda parecer, como comer, ir al baño, lavase los dientes, etc., queda grabado en el registro akáshico para siempre.

El mundo está en crisis precisamente porque ya nadie desea recordar y usar los conocimientos y experiencias de la vida. El respeto es producto de la capacidad de asombro, misma que en esta etapa se ha casi perdido y, por lo mismo, los jóvenes y la gente en general ya no respeta. Los hombres que tratan de conservar ese respeto son ridiculizados por los que están desesperados por ser importantes y para lograrlo destruyen lo realizado por los pioneros.

Todas las personas somos portadores de información para los demás. Información no conceptual originada por no opiniones y creencias sino por biorritmos naturales y armonizados con la naturaleza. Si alguna vez escuchan a alguien motivado y sensible contando una aventura, vivencia o recuerdo, no crean y digan simplistamente que vive en el pasado. Les está regalando un tesoro que quizá en un futuro los ayude a resolver un problema o a captar mejor una vivencia similar. En la Tercera Dimensión, uno puede explicarle a los demás lo que es una montaña, pero necesita estar ahí para comprender. Sin embargo, con el registro akáshico, la persona lo puede vivir aún en el cuarto de su casa.

Así que cuando traten de contar algo que para ustedes es extremadamente valioso, no lo cuenten con palabras pues estas limitan lo que tratan de contar. Consérvenlo con toda su alma y la misma energía desprendida de su ser hará que, los que están listos para vivenciar su registro akáshico, lo utilicen y sepan elegir los libros de la biblioteca cósmica que está en todas partes.

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