LA CONCIENCIA DE NUESTROS PUEBLOS
- misticodenereida

- Oct 24, 2025
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Por: José Oscar Carlos Jiménez Halla
(Estas líneas fueron escritas en Girona, Cataluña, octubre 2005)
A veces me he puesto a pensar porqué es que la lengua, la cultura, las tradiciones, la religión y todos los condicionantes del medio ambiente influyen en un ser humano para hacerlo tan complejo a la hora de encontrar similitudes y diferencias respecto al individuo de otra nación. Supondría en primera instancia, que la visión de cada persona al nacer, más el cúmulo de experiencias y situaciones encontradas a lo largo de su joven vida, en preparación, le traduce las sensaciones, pensamientos, opiniones, sentimientos y el juicio con que afronta un trauma o en su menor defecto, acondicionamiento a un nuevo ambiente externo, pero va por ahí este asunto, ya que te puedes topar con otras variables, conocidas desde luego más por la psicología, que lo que mi ingenua sociabilidad intenta elucidar.
A lo que voy es que (en fines meramente prácticos, no hay naciones de puros individuos bandoleros aunque toda su historia sea de líderes y comandos guerrilleros despiadados) no se conserva una homogeneidad en cada región del mundo. La fuerte tendencia a quedar esparcidas las gentes que tienen más parecido que otras es como el régimen económico y social (te puedes encontrar a personas multimillonarias en regiones del mundo que nada tienen que ver con las superpotencias) que está en continuo movimiento como un habitante más del planeta, como una estadística que sube y baja cada año o determinado período (por los eruditos, me parece que le llaman momento histórico) como estableciendo un equilibrio en diferentes tiempos de la humanidad (sólo estoy hablando de unos cuantos siglos atrás, no iré tan lejos). Lo que me he planteado ahora es parte del mismo cuento de mi vida hasta hoy: ¿hacia donde vamos todos nosotros? Evolución y conciencia, siempre les he dicho que me suelo preocupar por el futuro o por lo menos pierdo mi tiempo tratando de adelantarme, jejejejejeje.
Después de leer un buen libro de física teórica y echarme un debraye privado con Bohm (D. Bohm, La Totalidad y el Orden Implicado, Edit. Kairós, Barcelona, 1998) entre el concilio de la cuántica y la relatividad, desde el mes pasado, encuentro un buen punto de partida pensar en no volver a dividir más un análisis, de cualesquier estilo que podamos hablar, sino pensar en la totalidad de la vida (por cierto, sabían que Einstein recomendaba ir a la playa a escuchar el oleaje mientras se acostara uno en la arena bajo la sombra? véase A. Einstein, M. Born y H. Born, Correspondencia (1916-1955), SigloXXI Eds. México, 1999.). Verán que ahora mi propuesta del porqué existen elementos (personas, instituciones o naciones enteras) diferentes muy cerca de otros que le rodean y mantienen mayor similitud (desde la “oveja negra de la familia” hasta el “grillo” que causa desorden en el salón de clases u otro ejemplo así), lo entiendo si aunque desde sus orígenes se le haya tratado de introducir cierta “plantilla mental” (educación de padres, comportamiento de amigos escolares, tv, revistas, conductas callejeras), todo elemento tiene un flujo de pensamiento no fragmentado ni dividido del resto de la población de otras regiones.
Escuchando hablar de las ideas islamistas de los hindúes a través de puntos de vista en algunos documentales, de la política socioeconómica de los judíos que a través de la historia han sido tan persistentes o de la base del gobierno cubano (de dónde habrá sacado esas ideas Fidel? ¿acaso no hay conciencia en individuos de su calaña?), y ejemplos existen muchos (lo que si me explico es porque es estupendo conocer siquiera un poquito de historia de cada región del mundo, je! y el abuelo Carlos Halla Q.E.P.D. con su colección del National Geographic y algunos temas apasionantes de cultura, se los debo o salgo del tema), de pronto he tenido algunos chispazos de luz y me aventuraré a compartirles que, dada la forma en cómo ha ido evolucionando el conocimiento (o al menos nuestros lóbulos cerebrales), tal parece que hay una medida o razón estándar sobre la cual el ideal de cada individuo o nación debería hacer conservar su historia de hace siglos. No estoy hablando del significado trivial o común en el diccionario de “medida”. Aunque un poco abstracto pero quisiera dar a entender que la decisión sobre la religión o ateísmo en cada elemento surge de la medida que tiene con qué sustentar su Yo mismo, ese “quien soy yo” que tanto le importa a mi visión mística y la de los Guerreros como ustedes. Pero parece que esto se va saliendo poco a poco de su ideal (en una cierta escala y un cierto contexto, todos lo percibimos como el fenómeno de la globalización) y al igual que lo que en la tradición científica nos hablan del proceso de mezcla y cómo los componentes se van dispersando a medida que pasa el tiempo, piensen que ahora vamos “caminando” en un proceso entrópico, regidos por un movimiento browniano macro y que en un futuro lo que nos hará diferentes del holandés, nigeriano, australiano, argentino, chino, etc. sólo será prácticamente lo que la conciencia de nuestro pueblo nos haya heredado, el sentimiento que provocan las raíces que dejamos atrás, en la mezcla de varias razas hacia su totalidad.




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